La cristalería de un bar cada vez es más variada. Cada trago tiene su copa o su vaso. Esto lo podemos apreciar sobre todo en los bares de copas y de ocio nocturno, donde estos detalles se cuidan con esmero. La última novedad es la de los vasos de colores. No es una excentricidad, es una manera de hacer más atractiva la bebida.
Uno de esos lugares en los que se cuida hasta el último detalle son las coctelerías profesionales. Son un placer para todos los sentidos. Sí, para todos, no solo para el gusto. Puesto que un coctel se vende por su aspecto, por la copa por la que se sirve, por su sabor, por su toque refrescante y por su elaboración.
Ver al camarero ataviado con chaleco y pajarita, agitando los ingredientes en una coctelera y preparando el combinado siguiendo todos sus pasos es un espectáculo en sí mismo.
Los condimentos y los adornos decorativos también embellecen la copa. Si a eso le añadimos que nos tomamos un Bloody Mary en un vaso long Drink de cristal rojo, la experiencia puede ser sublime.
La coloración de los vasos no solo tiene un sentido estético, también mejora la calidad del cristal. Los fabricantes de Giona Premium Glass, una empresa de Cuellar (Segovia) que fabrica y distribuye cristalería profesional para hostelería, y que producen también estos vasos y copas de colores, señalan que el resultado es un recipiente más resistente al uso y al rallado, con una mayor fortaleza frente a los golpes. La razón se debe a que el cristal se colorea con pigmentos minerales que aumentan la consistencia del material.
Aunque estos vasos de colores no van a desplazar a la cristalería tradicional, completamente trasparente, es bueno saber que tenemos más opciones en las que tomar nuestra bebida.
Cómo se hace el vidrio.
Antes de ver el vidrio de colores, vamos a partir de lo más básico. La elaboración del vidrio. Como cuenta la Universidad de Burgos, el vidrio, en esencia, se sigue fabricando igual que en la antigüedad, hace 7.000 años, aunque con procedimientos mecanizados y con aditivos que aumentan la resistencia, flexibilidad y durabilidad del material. El vidrio se obtiene de tres materias primas que se encuentran en la naturaleza: la arena de sílice, el carbonato de sodio y la caliza. La cual se mezcla en polvo y se somete a altas temperaturas (1.500 grados centígrados) para crear una masa pastosa y viscosa que se puede moldear.
En el siglo I después de Cristo se inventa la técnica del soplado, gracias a la cual, se creaban superficies huecas que eran útiles para servir o conservar líquidos y sólidos. Un adelanto determinante para que aparezcan las copas, los vasos y las botellas. Sustituyendo a otros materiales como el metal o la cerámica que se utilizaban para crear estos objetos.
En la actualidad, que estamos preocupados por el cuidado del planeta, el vidrio es uno de los materiales más sostenibles que existen. Por su alta resistencia, permite su reutilización para una gran cantidad de usos. El vidrio es reciclable un número indefinido de veces, sin perder sus propiedades. Lo que permite fabricar objetos sin esquilmar los recursos del planeta.
Sale más económico reciclar el vidrio que fabricarlo desde cero. Se necesita menos energía y trabajo producir objetos de vidrio partiendo de vidrio usado y triturado, que extraer los minerales, preparar la mezcla y cocerla en un horno.
El vidrio, por otro lado, es un material seguro.es más resistente que el cristal y al golpearse, se rompe en mil pedazos, sin dejar superficies cortantes.
Cómo se colorea el vidrio.
Como nos cuenta el blog Mundo Crystal el vidrio o el cristal de colores se obtiene añadiéndole a la mezcla óxido de metal. El procedimiento es el mismo, la mezcla se cuece a 1.500º Celsius, solo que al añadirle metal en polvo. De esta manera, indirectamente, estamos aumentando la dureza y resistencia del recipiente.
Los óxidos de metal absorben determinada longitud de onda que descomponen la luz natural adquiriendo un color determinado, pero conservando esa trasparencia original del vidrio.
Existe todo un código de colores. Si utilizamos óxido de cobalto, obtenemos vidrio de color azul. Si empleamos óxido de hierro o de cromo, el resultado es vidrio de color verde. El vidrio rojo se obtiene con oro, selenio o cobre. El vidrio amarillo y el ámbar se consiguen añadiéndole a la mezcla azufré, titanio o plata. Y para los vidrios grises y negros se emplea una mezcla de diferentes óxidos con una alta concentración de cromo.
La técnica de elaborar vidrio de colores es tan antigua como la propia fabricación del vidrio. Muchas de las piezas que se utilizaban en las vidrieras de las iglesias de la edad media se hacían con cristales de colores. No se pintaban a posteriori. Un procedimiento que no obstaculizaba la entrada de luz solar al interior de la iglesia, generando esa atmósfera celestial.
Con el tiempo, el hombre ha adquirido una mayor maestría en el uso de estos aditivos. Ha aprendido que utilizando diferentes materiales, con distinta proporción, que pueden ir creando diferentes colores e intensidades, como si estuvieras mezclando pigmentos en una paleta de pintor.
Los cristales Swarovski, unos cristales que llegamos a comparar con las joyas, por su belleza, se fabrican siguiendo, en lo básico, este procedimiento. Se añaden minerales para darle color y óxido de plomo para aumentar la refracción. El corte y el pulido, imitando la forma de un diamante, maximiza el efecto de la luz.
Tragos que se sirven en vasos de colores.
Hay algunos cocteles que, dependiendo del local, se sirven en vasos o copas de colores, más que otra cosa, por motivos estéticos. Uno de ellos es el Blue Hawái, un coctel de color azul, que se sirve en copas tulipán azul, para intensificar el color. Entre sus ingredientes lleva ron, curaçao azul, zumo de piña y crema de coco. Es un coctel tropical que se hizo famoso porque se bebía en una película que protagonizó Elvis Presley en 1961 y que se llamaba como el coctel.
El coctel Cosmopolitan se sirve a menudo en una copa Martini de cristal rojo. La copa Martini es esa copa abierta con forma de cono invertido, que se utiliza para beber cocteles enfriados en la coctelera. Es uno de los cocteles más populares que existen y se elaboran con vodka triple seco, zumo de arándonos rojos y zumo de lima recién exprimida. Este coctel, que tiene un color degradado, adquiere mayor presencia cuando se sirve en una copa roja.
El coctel Death in the afternoon (Muerte en la Tarde), también conocido como el coctel Hemingway, ya que fue una invención del escritor norteamericano, en ocasiones se sirve en una copa de champán de color verde. Una copa extraña, tan extraña como el coctel. A pesar de su nombre, se trata de un combinado bastante sencillo. Consiste en mezclar en la copa absenta y champán brut o cava muy frío. No tiene más misterio que ese. Ni se agita, ni se remueve. Se va echando buscando una proporción que adquiera una apariencia lechosa. En los años 30, Hemingway tomaba entre 3 y 5 cocteles de este tipo, al día.
Tragos de colores.
Sin necesidad de servirlo en copas de colores, el blog Placer al Plato nos habla de algunos cocteles donde el color es uno de sus principales atractivos. Son cocteles para tomar en verano, en un chiringuito de playa, saboreándolos sin prisa.
Uno de estos cocteles es el Tequila Surprise. Este es un famoso coctel tropical que se sirve en un vaso largo, decorado con una rodaja de naranja y una guinda, clavados en el filo del vaso y cuya característica principal ese color que se va degradando progresivamente desde el rojo, del fondo del vaso, hasta el naranja que aparece en la boca. Esta progresión de color se produce porque los ingredientes no terminan de mezclarse del todo. Para elaborarlo se utiliza tequila, zumo de naranja, granadina y cubitos de hielo.
El Machu Picchu es un coctel tricolor que se sirve en una copa tulipán y que se bebe con pajita. Entre los tres colores que presenta están el rojo en el fondo, el naranja, en la parte central de la copa y el verde en la parte de arriba. Si se hace bien, las tres franjas tienen la misma anchura, como si fuera una bandera. Para elaborarlo se utiliza un aguardiente peruano que se llama pisco, al que se le añade naranja exprimida, granadina, y pipermín.
El Rainbow Paradise es otro de esos cocteles veraniegos que son una explosión de color. Parece un crisol de colores donde los tonos se van mezclando de manera aleatoria, creando formas caprichosas y, a veces, siniestras. Entre los colores que puedes apreciar en este coctel está el azul, el verde, el rojo, el amarillo, el naranja. Se suele servir en un vaso alto, con una rodaja de limón o de naranja clavada en el filo. Se enfría con hielo picado y suele llevar ron, curaçao azul, zumo de piña y granadina. Se recomienda removerlo antes de beberlo, con una cucharilla de coctel para homogeneizar el sabor.
Las bebidas entran por los ojos.
La bebida, como la comida, entra por los ojos. De ahí lo importante que es cuidar la presentación, para hacerlas atractivas para los clientes.
En la Plaza Universidad de Barcelona, en la esquina con la Gran Vía, hay una coctelería emblemática llamada Kahiki, con una decoración de inspiración polinesia, que lleva sirviendo cocteles extraños desde 1977. Puede parecer un local para turistas, pero en realidad, la mitad de Barcelona ha pasado por el establecimiento en algún momento de su vida.
El punto fuerte de sus cocteles, que no son los mejores del mundo, es la presentación. Bebidas servidas en tazas grandes con la forma de un ídolo mitológico, vasos extragrandes con apariencia de tótem, copas gigantes de porcelana que parecen un cáliz ceremonial. Algunos de sus cocteles sueltan humo al servirlos, aunque es una bebida fría. Lo interesante de visitar este local es vivir una experiencia diferente.
Y es que de eso trata hoy en día la restauración. No tanto de servir bebidas y comidas. Si no de ofrecer a los clientes una experiencia completa, única y memorable. Una actividad que les haga pasar un rato agradable y que puedan recordar pasado un tiempo.
Desde este planteamiento resulta interesante servir los tragos en vasos y copas de colores. Arriesgarse a hacer algo distinto y ofrecer a la clientela algo arriesgado.



