Aisoy en A Punt

Aisoy en A Punt

Desde el Parque científico de la Universidad Miguel Hernández estudiamos y desarrollamos el robot Aisoy con la intención de encontrar aplicaciones de la robótica en el aprendizaje. Durante los últimos años hemos evolucionado hacia un proyecto dedicado a mejorar el desarrollo del lenguaje y las capacidades de los niños con autismo.

Cada día trabajamos por lograr mejores resultados facilitando la incorporación de la robótica en espacios educativos y hogares. Ya son tres los modelos disponibles con características específicamente diseñadas para cumplir una función diferente: entretenimiento, educación y autismo. En el futuro nos gustaría ampliar las funciones de Aisoy para que pueda ayudar a personas mayores.

 

 

Aisoy en las escuelas

Aisoy en las escuelas

Aisoy ya forma parte de muchas escuelas en España, ayudando a los niños a comprender y gestionar las emociones. Gracias a su sencilla programación, a las expresiones faciales y a los colores que asocia a cada uno de los estados de ánimo, se ha convertido en un compañero de clase más.

Durante el año 2018 Brave UP España se alió con Aisoy Robótics para llevar a las escuelas el proyecto “Tecnología para la paz” cuyo objetivo consistía en introducir un robot en el aula para mejorar las interacciones sociales entre los alumnos generando un clima más agradable e incluso reduciendo el acoso escolar.

Gracias a las sesiones semanales con niños de entre 3 y 12 años se logra mejorar la convivencia en clase, la integración, la escucha activa y la empatía. Todos ellos valores muy importantes para la vida adulta que se desarrollan a edades muy tempranas.

 

 

Aisoy is now a part of many schools in Spain, helping children to understand and manage emotions.
Thanks to its simple programming, facial expressions and colors associated with each of the moods, the
Aisoy robot has become just one more classmate.

In 2018, Brave UP Spain, teamed up with Aisoy Robótics to bring the “Technology for Peace” project to
schools, which aimed to introduce a robot in the classroom to improve social interactions among
students, generating a more pleasant social climate and even helping to avoid bullying.

Thanks to the weekly sessions with children ranging in ages from 3 to 12 years old, coexistence in the
classroom has improved as well as acceptance and integration, active listening and empathy. All of these
are very important values ​​for adult life which are developed during the formative early years.